MÁS DE 400 MIL CAPITALINOS DISFRUTARON DEL ESPÍRITU DE SOLIDARIDAD, ALEGRÍA Y PAZ DE LA VILLA NAVIDEÑA

 

  • La Villa Navideña debe quedar como una tradición –piden hondureños
  • La clausura de la Villa Navideña estaba prevista para el 1 de enero, pero se extendió hasta el 6 a solicitud popular

 

Darwin Corrales y Ariel Méndez, dos capitalinos que viven en Altos de Santa Rosa y la colonia San Francisco, llegaron a la Villa Navideña de Tegucigalpa con el ánimo de pasar un momento agradable con sus familias y se encontraron con comida a bajos precios, juegos, conciertos y nacimientos. Así pasaron una velada inolvidable en un lugar de sano esparcimiento y seguridad.

Como Darwin y Ariel, miles de padres llevaron a sus familias a la Villa Olímpica con el objetivo de pasar un momento ameno, en la iniciativa del gobierno del presidente Juan Orlando Hernández que busca recuperar espacios para la población, promover la unidad familiar y entregar actividades de diversión y relajamiento.

Y eso fue lo que se encontró Carmen Agurcia, que llegó desde Orica, Francisco Morazán, en compañía de su familia, y consideró la actividad como “una idea maravillosa, es una villa preciosa y es para que la gente disfrute y podamos renovar el espíritu que nos hace falta”.

Miles de capitalinos se dieron cita el Día de Reyes en la Villa Navideña del Complejo José Simón Azcona, en un ambiente en el que resaltaban la música, la gastronomía catracha, el trencito de siempre, el parque completamente iluminado y la alegría de la población por encontrar de todo en un lugar festivo, sano y seguro.

Debe ser una tradición

Agurcia también agregó que los diseños, las luces, y el cuidado del personal para asistir a los visitantes, son otros puntos favorables para llegar a la villa, e instó a que la iniciativa “se vuelva tradición, porque la gente viene y se mete en otro rollo, se nota en el rostro de las personas”.

Es otro ambiente el que se vive en la Villa, la gente viene a relajarse, para disfrutar sanamente, hay música, todo es navideño y realmente es de felicitar a los organizadores –dijo Agurcia.

Parte de lo que más impresionó a Agurcia fue el nacimiento que evocó parte de la historia de la humanidad y las costumbres hondureñas, un rincón de la villa que fue visitado en forma masiva durante los 27 días que se realizó la actividad.

Walter Castellanos llegó desde la colonia La Fraternidad, confirmó que quiere que se siga repitiendo la Villa Navideña porque “los niños se divierten y la familia puede compartir en unidad y en armonía”.

Ariel Méndez de la Colonia San Francisco con su pequeña hija en brazos y de la mano de su esposa, visitó la Villa Navideña el Día de Reyes y manifestó que lo que más le gustaba era el ambiente: “las luces, la música, la seguridad, el estacionamiento y la comida”.

Para pasarlo en familia es de lo mejor –dijo Méndez para luego expresar que “esperemos que se siga haciendo, para que lo puedan disfrutar incluso todos aquellos que no pudieron visitarla este año”.

¡Gratis!

De la misma forma que Ariel, desde Altos de Santa Rosa llegó Darwin Corrales con su pequeña hija en hombros, para disfrutar de la noche y un ambiente festivo que calificó de “muy agradable, y es bueno porque hay reuniones familiares y la gente se siente segura para visitar la villa”.

Sin embargo uno de los puntos que más le fascinó a Darwin es que “todo es gratuito”, y se refería al ingreso a la Villa, los conciertos, las locaciones para tomas fotográficas, el trencito que recorre el predio densamente iluminado, así como los juegos del Parque Para una Vida Mejor.

La Villa Navideña se ha realizado por cuatro años consecutivos, como una iniciativa gubernamental que busca promover la armonía, la unidad familiar, generar espacios de sano esparcimiento y entretenimiento y de paso convertir la temporada en un momento de solidaridad y desprendimiento.

Según datos  del Gabinete de Prevención, Paz y Convivencia, más de 400 mil personas visitaron la Villa Navideña, solo en Tegucigalpa, entre el 10 de diciembre y el 6 de enero, provocando además de alegría y felicidad en niños y adultos, un movimiento económico importante para los sectores incluidos en las ventas de comidas, recuerdos y más.

El cierre de la Villa Navideña dejó en miles de capitalinos el deseo de volver a disfrutar de una temporada mágica, solidaria y festiva: “Lo que el gobierno hace es excelente para ayudar a los comerciantes y para que la gente disfrute, creemos que se debe seguir haciendo para que vengan las familias a disfrutar”, dijo doña Geraldina, una señora de la tercera edad que acudió a la Villa en varias ocasiones en compañía de sus nietos.

 

De interés

  1. La Villa Navideña de Tegucigalpa, fue parte del Programa Presidencial Navidad Catracha que igual se replicó en ciudades como La Esperanza, Gracias, San Pedro Sula, La Ceiba, Choluteca, Juticalpa, entre otros sectores del país.
  2. Solo en Tegucigalpa se instalaron las Villas Navideñas del Bulevar Juan Pablo Segundo, organizada por la Alcaldía Municipal, así como las de los parques El Soldado y Campo Parada Marte, coordinadas por las Fuerzas Armadas.

 

   
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